Hasta la aparición de los antisépticos y los medicamentos modernos, se ha usado la miel durante miles de años para curar heridas. Aunque recomendamos seguir utilizando los antisépticos habituales para la limpieza de lesiones cutáneas, la miel es un buen sustituto para situaciones en las que no se disponga de mejores opciones.
La miel es una sustancia saturada de azúcares, que tiene propiedades antibacterianas y un equilibrio de pH que fomenta la llegada de los componentes bioactivos necesarios para la curación de este tipo de lesiones. Al aplicarse sobre las heridas, su pH ácido fomenta la liberación de oxígeno de la sangre y disminuye la proliferación de proteasas que retrasan la curación. Por otra parte, su efecto osmótico extrae el exceso de líquido de los tejidos dañados, reduciendo la inflamación y estimulando el flujo de linfa para la curación de la herida.
En la actualidad, muchos sanitarios partidarios de terapias naturales, utilizan miel de grado médico para tratar todo tipo de lesiones, especialmente la miel de Manuka. Esta miel proviene de los árboles de Manuka. Este tipo de miel es único por contener un compuesto llamado metilgloxal, que es antibacteriano y es de molécula pequeña por lo que es de muy fácil absorción.
Si tiene una herida grave o una quemadura que no cicatriza, consulte a su médico antes de usar miel para su tratamiento. Le informará sobre su conveniencia así cómo de la cantidad de miel y la forma en que se debe aplicar el apósito ya que puede afectar a la eficacia de la cicatrización de heridas.
Consejos para aplicar miel sobre heridas
- Todo el material que utilices para su aplicación (bastoncillos, manos, algodones, apósitos) debe estar limpio y desinfectado.
- Aplica la miel con un apósito, esto ayudará a aplicarla de forma ordenada. Existen apósitos ya impregnados para su directa aplicación. Si la herida es un corte profundo, la miel debe cubrir el lecho de la herida antes de colocar el apósito.
- Coloca un vendaje limpio y seco sobre la piel.
- Sustituye el apósito cuando la supuración de la herida sature el apósito. Según se vaya curando la herida, los cambios de vendaje probablemente serán menos frecuentes.
- Lávete las manos después de vendar la herida.
Si tienes alguna pregunta sobre la aplicación de miel en la herida o sobre su conveniencia, consulta con un médico.
Siempre es posible que la miel o su recipiente estén contaminados y que puedan provocar una reacción alérgica. Si tras la aplicación de dicha sustancia el paciente sufre de mareos, hinchazón, náusea, picazón o ardor, dificultad para respirar o vómitos; limpia la piel y no vuelvas a aplicarla hasta consultar con un médico.